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Guía completa para la instalación de hormigón vertical

septiembre 30, 2024
instalación de hormigón vertical

La instalación de hormigón vertical es una técnica innovadora que permite transformar espacios de manera efectiva y estética. Este tipo de pavimento combina durabilidad y un acabado atractivo, siendo ideal para una amplia gama de aplicaciones, desde paredes interiores hasta fachadas exteriores. 

  • Preparación de la superficie
  • Aplicación del puente de unión
  • Amasado del producto
  • Distribución de pegotes
  • Aplicación de la malla
  • Enfoscado y nivelación
  • Alisado de la superficie

Preparación de la superficie

El primer paso importante es asegurarte de que la superficie sobre la que se aplicará el hormigón esté completamente limpia. 

Esto implica eliminar cualquier suciedad, polvo o residuos que puedan interferir con la adhesión del material. Utiliza una escoba, una aspiradora o un paño húmedo para asegurarte de que no queden restos. 

Si la superficie presenta manchas de aceite o grasa, es recomendable limpiarlas con un desengrasante adecuado. Un espacio limpio no solo mejora la adherencia, sino que también garantiza un acabado más uniforme y duradero. 

Aplicación del puente de unión

Una vez que la superficie está lista, el siguiente paso es la aplicación de un puente de unión. 

Este producto es importante, ya que ayuda a que el hormigón se adhiera correctamente a la superficie existente, aplica el puente de unión de manera uniforme, utilizando un rodillo o brocha, asegurándote de cubrir toda el área de forma homogénea. 

Este proceso no debe apresurarse; espera el tiempo recomendado por el fabricante para que el producto se asiente correctamente. 

Amasado del producto

Para mezclar el hormigón, puedes utilizar una hormigonera portátil o una batidora, asegúrate de seguir las proporciones indicadas por el fabricante para obtener la consistencia adecuada. 

Es fundamental que el amasado sea homogéneo; esto significa que todos los componentes deben estar bien integrados, evitando grumos o burbujas de aire. 

Si estás utilizando un mezclador manual, asegúrate de mezclar enérgicamente durante el tiempo indicado. 

La consistencia ideal es la de una masa fluida pero no demasiado líquida, que permita un fácil manejo sin que se derrame. Un amasado homogéneo es clave para un buen resultado final, ya que cualquier inconsistencia puede debilitar la estructura.

Distribución de pegotes

Una vez que el hormigón está listo, comienza a distribuir pequeños «pegotes» sobre la superficie preparada, estos pegotes actúan como puntos de anclaje para la malla fina, que ayudará a minimizar la aparición de grietas en el pavimento. 

Coloca los pegotes en intervalos regulares, asegurándote de que sean lo suficientemente firmes para sostener la malla, pero no tan grandes que afecten la nivelación del hormigón. 

La cantidad de pegotes dependerá del tamaño del área a cubrir, pero un buen consejo es hacer una distribución uniforme para asegurar una sujeción adecuada. 

Este paso es fundamental, ya que una colocación inadecuada de los pegotes puede comprometer la integridad del acabado final.

Aplicación de la malla

Después de que los pegotes se hayan secado, coloca la malla fina sobre ellos, esta malla es fundamental para proporcionar refuerzo estructural, especialmente en aplicaciones verticales donde la tensión puede ser un problema. 

Asegúrate de estirar la malla de manera uniforme para que no queden burbujas de aire entre ella y el hormigón. 

Si es necesario, utiliza grapas o un adhesivo especial para fijar la malla en su lugar, garantizando que no se desplace durante la aplicación del hormigón, este refuerzo ayudará a prevenir futuras fisuras y grietas, proporcionando una mayor durabilidad al pavimento vertical.

Enfoscado y nivelación

Con la malla ya colocada, es hora de aplicar el hormigón de manera más uniforme. Usa una llana para enfoscar y nivelar la superficie. 

Comienza desde la parte inferior y trabaja hacia arriba, asegurándote de cubrir la malla completamente. 

Este proceso debe hacerse con cuidado, utilizando movimientos firmes pero suaves para evitar crear burbujas o vacíos en el material, es importante que el hormigón esté bien compactado para lograr una superficie sólida y homogénea. Si es necesario, puedes hacer varias pasadas para conseguir la nivelación deseada. 

Tómate tu tiempo en este paso; un acabado bien nivelado no solo es estéticamente más agradable, sino que también previene problemas estructurales en el futuro.

Alisado de la superficie

Una vez que el hormigón ha comenzado a secarse, utiliza una llana para hormigón impreso y un poco de agua para alisar la superficie, este paso es importante para conseguir un acabado liso y estético, aplica agua moderadamente, ya que demasiado puede debilitar el hormigón. 

Con movimientos suaves y circulares, comienza a alisar la superficie, prestando atención a cualquier área que pueda necesitar más trabajo. 

Este proceso no solo mejora la apariencia, sino que también ayuda a sellar la superficie, un acabado bien alisado hará que el proceso de pintura y sellado sea mucho más efectivo y atractivo.Si estás buscando expertos en la instalación de hormigón vertical para tu próximo proyecto, ¡contacta con nosotros! En Ramisol, garantizamos resultados duraderos y de alta calidad. Solicita tu presupuesto sin compromiso.