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Hormigón Impreso

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¿Qué es el pavimento de hormigón impreso?

Se trata de un tipo de pavimento hecho de hormigón, al que se le añade una capa de rodadura, coloreada o no, y que es grabado mediante unos moldes de goma de caucho, para darle el acabado deseado por el cliente.

El estampado puede imitar baldosas, piedras, madera, adoquines, pizarra u otras superficies en patios, rampas, aceras, contornos de piscinas, garajes, paseos, jardines, parques, aparcamientos y demás lugares donde se pueda hormigonar el suelo.

  • El hormigón es un material constructivo a base de cemento, arena, grava, agua y, a veces aditivos, que, combinados, forman un material maleable, con características adherentes y gran dureza.
  • La capa de rodadura se refiere a todo material espolvoreado sobre el hormigón durante el proceso de fraguado, que aportan mayores prestaciones al hormigón a nivel de su terminación superficial, elevando su resistencia al desgaste, su seguridad (resistencia al deslizamiento, minimización de la generación de polvo) y estéticas (color y brillo).

Características del Hormigón Impreso

Resumen características hormigón impreso

Gracias a sus inmejorables características de resistencia y durabilidad, su versatilidad en cuanto a colores, formas y acabados y su bajo coste de mantenimiento, el pavimento en hormigón impreso se erige como una gran elección frente a otros tipos de materiales para soleras, ya sean maderas, cerámicas o terrazo.

Este tipo de suelos, a parte de presentar una estética agradable y original, ofrece una superficie sobre la que se puede pisar o circular con vehículos, con una gran resistencia frente a golpes e impactos.

Con todo, este tipo de pavimentos tiene algunas desventajas como:

  • Reparaciones: Antiguamente era complicado reparar el pavimento, y se notaban los llamados «parches». Con las nuevas técnicas y productos, estas reparaciones son más sencillas y desaparecen estos parches, pero aun así, son costosas. Puedes visitar nuestra galería de reparaciones.
  • Grietas: Debido a la dilatación del hormigón debido a los cambios de temperatura o juntas de trabajo por problemas con el suministro del hormigón, es usual la aparición de alguna grieta en el pavimento. Para evitar estas grietas, se realizan cortes en las juntas de dilatación, aunque esto no evita que aparezca alguna grieta. Normalmente no son perceptibles a simple vista, pero a veces es necesario repararlas.
  • Ejecución: Aunque es sencillo instalarlo, la mala praxis puede llevar a pavimentos con zonas poco coloreadas, moldes poco grabados, hormigón de baja calidad que se acaba rompiendo…

Ejecución del pavimento

Los suelos de hormigón impreso son una alternativa a otras técnicas de pavimentación, como adoquines o baldosas, que presentan una calidad, estética y resistencia superior a los anteriores debido a la forma en que se prepara y la diversa variedad de formas, estilos y colores que permite conseguir.

La ejecución del pavimento consta de las diversas fases:

  • Preparación del pavimento: Nivelado, encofrado, compactado del terreno, aplicación de fibra de propileno o malla de hierro y demás requisitos necesarios para una correcta ejecución de la obra.
  • Hormigonado: En esta fase es en la que se vacía el hormigón sobre la zona a trabajar, con un espesor mínimo de unos 10 cm (en algunos casos excepcionales se podría reducir el espesor hasta unos 8 cm), se extiende y se nivela el hormigón mediante el uso de cuerdas, niveles láser y reglas de mano.
  • Preparación y coloreado: Se alisa el pavimento con la ayuda de llanas y talochas y se aplica el color al pavimento. Después, se vuelve a alisar el pavimento para que el color se integre en el hormigón, se aplica más color en las zonas que hayan quedado pobres del mismo en la primera vez y se deja el pavimento liso y coloreado, listo para continuar trabajando.
  • Grabado: Se extiende un polvo llamado desmoldeante sobre el pavimento. Este polvo también es un polvo coloreado, que suele ser del mismo color que el propio color del pavimento, o puede ser de otro color distinto, para lograr efectos como el de la madera envejecida. El desmoldeante permite que los moldes no se peguen al hormigón. Después se graba el suelo aplicando el molde con el dibujo elegido por el cliente.
  • Corte: Se corta el pavimento (con radial con disco especial para hormigón) por las zonas por las que es usual que pudieran aparecer grietas (esquinas de paredes, esquinas de arquetas o sumideros, elementos integrados en el pavimento, como por ejemplo una farola…) y además se hacen cortes cada 5 metros para evitar la posible aparición de grietas. Los cortes se realizan normalmente 24 horas después de la aplicación del pavimento, aunque esto puede variar dependiendo del fraguado del hormigón, que a su vez depende de la temperatura ambiente (por ejemplo, en invierno pueden pasar más de 24 horas sin problemas y en verano se puede llegar incluso a cortar el mismo día).
  • Lavado y lacado: Finalmente, se lava el hormigón con agua a presión, habiendo dejado que pasen al menos 24 horas desde la aplicación para evitar arrancar la superficie del mismo, y después se aplica una laca o barniz, que puede ser en base de agua (que acaba dejando un acabado mate), o una resina o barniz que deja un pavimento con brillo. Se pueden aplicar las dos lacas, primero la laca en base de agua y después la resina brillante.

La resina acaba perdiendo el brillo, por lo que es aconsejable volver a aplicarla cada 3 – 5 años. También se puede apreciar una ligera pérdida de color, que tiene fácil reparación aplicando un colorante a la propia resina.

Ventajas del pavimento

Como dijimos antes, son las ventajas de este tipo de suelo son numerosas, ya que nos encontramos ante un pavimento construido con un material estético, sólido, duradero, resistente y, sobre todo, original.

Posee una gran versatilidad, ya que podemos instalarlo en rampas de garajes, garajes exteriores, patios, aceras, terrazas, paseos, alrededores de piscina y una cantidad casi ilimitada de otras superficies.

En cuanto a su mantenimiento, no es un producto que necesite grandes cuidados, se limpia fácilmente con agua y cada varios años se le puede, o no, renovar la capa de barniz.

Este tipo de pavimento se adapta a todo tipo de climas y superficies, no importa el tamaño de la solera o el tipo de suelo que haya debajo, esto le otorga una gran ventaja respecto a otros tipos de pavimento que requieren de algunas condiciones más específicas.

Además, gracias a la variedad casi ilimitada de formas y dibujos disponibles en el mercado, sus posibilidades tanto de forma como de color son amplísimas y puede adaptarse a todo tipo de entornos. Por ejemplo el molde madera con el color arcilla puede adaptarse perfectamente a una acera que rodee nuestra casita en cuyo patio tengamos multitud de árboles y arbustos.

En resumen, sus ventajas son:

  • Alta resistencia.
  • Pavimento muy estético.
  • Rápida ejecución.
  • Es un tipo de pavimento económico.
  • No requiere un mantenimiento especial.
  • Se limpia fácilmente con agua.
  • Gran versatilidad de grabados y colores.
  • Puede instalarse tanto en exterior como en interior.

Ventajas frente a otro tipo de pavimentos

  • No crece la hierba.
  • Es difícil la aparición de moho.
  • Si el terreno está bien preparado, no se rompe ni se hunde.
  • Resistente a golpes, rayos de sol, granizo y otros agentes externos.
  • Si las caídas se realizan correctamente, no quedan charcos.
  • Es sólido, duradero y a prueba de agua (de hecho, se limpia con agua sin problema)
  • Rápida ejecución.

Catálogo de Moldes

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Preguntas Frecuentes

Pasos a seguir para su instalación

La instalación del hormigón impreso es rápida y sencilla, una solera de unos 150 – 200 metros cuadrados puede realizarse en un sólo día si las condiciones de la obra son propicias. Los pasos para instalarlo son los siguientes:

1. Preparación del terreno

Lo primero que tenemos que comprobar antes de ejecutar la obra es que la solera sobre la que vamos a hormigonar tenga las condiciones adecuadas. Tenemos que tener en cuenta que el espesor de hormigón recomendado es de unos 10 centímetros, y en base a eso, sacaremos los niveles y las caídas de agua para esta vaya hacia las rejillas, sumideros… y evitar que queden charcos.

También examinaremos que la solera sea lo suficientemente compacta, y si no lo es, habrá que compactarla, ya que de otro modo podría dar lugar al hundimiento o resquebrajamiento del nuevo pavimento.

2. Encofrado

Con el encofrado delimitamos la zona sobre la que vamos a hormigonar. Podemos crear aceras o dividir una solera grande en dos partes para ejecutar la obra en dos días consecutivos, por ejemplo. El encofrado también nos sirve para nivelar la obra, evitar malos acabados en bordes y esquinas o incluso solucionar problemas de drenaje de agua.

3. Refuerzo metálico

La mayor parte de las veces es necesario colocar una armadura de malla sobre la solera. Esto le da fuerza al pavimento y evita la formación de grietas.

La armadura suele ser de malla de hierro, aunque también se puede sustituir por bolsas de fibra de polipropileno.

También podemos destacar que, aunque no sea refuerzo metálico, si vamos a hormigonar sobre una solera de hormigón antigua, es recomendable la colocación de plástico sobre la solera, ya que evitará que se propaguen las grietas que presentaba el pavimento anterior hacia el nuevo pavimento.

4. Hormigonado

Esta es la fase en la que se vierte el hormigón sobre la solera y comienza a materializarse el nuevo pavimento.

Normalmente se trae el hormigón en camiones hormigonera, y, dependiendo de la obra, el vertido se realiza de diversas formas:

  • Directamente desde el camión si éste puede acceder a la obra.
  • Mediante el uso de un dumper, si el camión no puede entrar a la obra.
  • Mediante el uso de bombas de hormigón, si tanto el dumper como el camión no pueden acceder a la obra.
  • Mediante carretillas, si las otras tres opciones no son viables.

Los soladores extienden el hormigón con la ayuda de rastrillos y palas, y lo nivelan con la ayuda de cuerdas, niveles láser y reglas de mano, y una vez extendido y nivelado, se alisa mediante el uso de llanas y talochas.

5. Coloreado del pavimento

Una vez preparada la nueva solera, se procede a colorearla mediante pigmentos especiales para el hormigón. El producto se lanza con palas o con la mano, a razón de 4-5 Kg de producto por metro cuadrado de hormigón. Este producto, además de darle color al hormigón, forma la capa de rodadura.

Una vez extendido el pigmento, vuelve a alisarse mediante las llanas y la talocha. De este modo, mezclamos el color con el hormigón y vemos si ha quedado alguna zona pobre de color (a la que aplicaremos una nueva capa de pigmento).

6. Grabado del pavimento

Una vez que el pavimento está liso, coloreado y el hormigón ha fraguado lo suficiente como para poder pisar encima, procedemos a grabarlo.

Lo primero que haremos será extender una capa de desmoldeante, un producto coloreado que evitará que los moldes se peguen al pavimento. Este desmoldeante normalmente es del mismo color que el pavimento, aunque a veces se pueden utilizar otras tonalidades, para crear efectos como el de la madera envejecida.

Procedemos a colocar los moldes con el grabado y la orientación elegidas por el cliente. Para grabar los moldes, simplemente se pisa sobre ellos, o, si aparece alguna zona que haya fraguado un poco más, se utilizan pisones de mano para grabarlos.

Para rematar rincones, encuentros con paredes y demás zonas de difícil acceso, contamos con moldes flexibles y llagueros metálicos.

7. Corte y lavado

Pasadas unas 24 horas (depende de la temperatura exterior y del clima), procedemos a cortar las juntas de dilatación, que serían las zonas donde podrían aparecer grietas en el hormigón al dilatarse éste debido a los cambios de temperatura. Estas zonas pueden ser esquinas de paredes, esquinas de sumideros, arquetas u otros elementos metálicos integrados en la solera, y también hay que dividir el pavimento mediante cortes en pastillas de unos 5×5 metros cuadrados para minimizar la aparición de grietas.

Una vez cortado, procedemos a lavarlo con agua a presión, utilizando máquinas hidrolimpiadoras tipo karcher. De esta manera eliminamos el desmoldeante y la suciedad para proceder a barnizar el suelo.

8. Lacado

Una vez limpio el pavimento, tenemos que aplicar una laca o barniz sobre el mismo para sellar los poros y otorgarle resistencia, y también con fines estéticos.

El barniz puede ser en base de agua, que acabará dando un resultado mate, o una resina que hará que el pavimento quede más brillante.

Una vez seco, podremos dar por finalizada la obra y disfrutar de nuestro nuevo y bonito suelo.

Mantenimiento

A pesar de que este tipo de pavimentos son muy resistentes y precisan de poco mantenimiento, podemos mejorar su vida útil siguiendo estos tips o consejos de mantenimiento del hormigón impreso.

  1. Utilizar pigmentos: Normalmente, se utiliza este producto para darle el color al pavimento, por lo que no supone ningún problema, pero, además de por fines estéticos, estos pigmentos se utilizan para crear la llamada capa de rodadura, que le otorga más dureza, resistencia a la abrasión, resistencia a la penetración del agua y además facilita el grabado de los moldes.
  2. Barnizar el suelo: Al finalizar la obra, se aplica una laca o barniz sobre el pavimento. Para mantener nuestro suelo brillante y limpio por más tiempo, es aconsejable que volvamos a aplicar esta laca o barniz periódicamente (lo ideal sería cada 3 – 5 años).
  3. Evitar el uso de sal sobre el pavimento: En invierno, con las heladas y nevadas, es tentador utilizar sal para derretir la capa de hielo formada sobre el suelo. El problema es que la sal deteriora el pavimento, como mucha gente ha podido comprobar tras el paso de la borrasca Filomena. La buena noticia es que si tu pavimento se ha deteriorado debido a esto u otros agentes, en la actualidad es sencillo repararlo, como puedes comprobar en nuestra galería de pavimentos especiales.
  4. Limpieza: Es muy recomendable la limpieza periódica del pavimento, mediante el uso de agua, cepillos o escobas y algún detergente suave (como líquido para platos), para evitar la acumulación de suciedad sobre el pavimento.
  5. Manchas: Es fácil eliminar las manchas recientes sobre este tipo de suelo, por tanto, se recomienda limpiar los derrames de aceites, grasas u otras sustancias de forma inmediata, antes de que causen daños graves.

Resinas y barnices, ¿Cuál elegir?

La resina es un producto sellador de superficies de gran resistencia. Le aporta al hormigón firmeza y brillo. Su función es proteger al pavimento frente al desgaste, las manchas y mejorar su resistencia.

Existen dos tipos de lacas:

  • Laca al agua
  • Laca al disolvente

Sus funciones son muy parecidas. La laca al agua es más fácil de aplicar, proporciona un acabado menos brillante (incluso mate) y suele ser más económica. La laca al disolvente proporciona mayor resistencia, un acabado brillante más bonito y estético, pero por contra, es algo más cara.

¿Cómo elijo la resina?

Depende de las condiciones del suelo y de tus propias preferencias. Si buscas mayor resistencia, durabilidad y dureza, además de un acabado brillante, elige la laca al disolvente. Esta ofrece mayor tiempo de uso y mayor resistencia frente a los cambios climáticos.

La resina al agua mantiene la particularidad del piso y su color. Al tener un acabado mate, podemos conseguir las ventajas de barnizar el suelo, manteniendo la coloración original del mismo.

Si sigues teniendo dudas sobre cual elegir, siempre puedes preguntar a los profesionales que van a instalar el pavimento, ya que son los que mejor pueden asesorarte sobre el tema.

Características del barniz y la resina

Antes de aplicar la resina, es necesario limpiar la superficie con agua a presión, para eliminar la suciedad, y dejarla secar bien.

Para lograr el mejor acabado, hay que preparar bien el suelo, ya que de otra forma pueden aparecer eflorescencias blancas y arruinar todo el trabajo previo.

Para aplicar la resina debemos tener en cuenta los siguientes consejos:

  1. El trabajo se debe realizar en temporada u horarios donde no hayan heladas ni temperaturas muy altas, ya que en ambas situaciones podríamos estropear el trabajo realizado.
  2. Realizar el mantenimiento del hormigón impreso es sencillo, símplemente debemos rebarnizarlo cuando empiece a perder el brillo.
  3. Es recomendable aplicar dos capas de barniz la primera vez que se proceda a barnizar el suelo.
  4. No es un reparador. Si el suelo está viejo y roto, es mejor quitar el anterior suelo e instalar uno nuevo. No obstante, si queremos colorear el pavimento, del mismo u otro color, se puede añadir un tinte a la laca para pintar el pavimento.
  5. La resina en base al disolvente protege mejor de los golpes, rayaduras, roces y del clima.

Pasos para aplicar la resina

  1. Limpiar el suelo con agua a presión y cepillos para eliminar toda la suciedad y el desmoldeante.
  2. Si utilizamos la resina al agua, dejamos secar un poco el suelo y la aplicamos con una mochila pulverizadora o rodillos.
  3. Si utilizamos resina al disolvente, dejamos secar el suelo completamente y aplicamos la resina pintando el suelo con rodillos.
  4. Dejar secar la resina. Una vez seca, el trabajo estará acabado y podremos disfrutar de nuestro pavimento de hormigón impreso.